Muy queridas hermanas…

Con alegría, doy espacio al testimonio de la señora Anna que comunica con profunda intensidad la experiencia vivida junto a su marido que ha obtenido, por intercesión de Maestra Tecla, la grande “gracia” de la curación.

Faltaban pocos días para la Santa Navidad. Un año difícil estaba terminando: mi marido había salido de una operación al corazón, cuya curación había sido considerada casi imposible. Estaba mal y perdía peso, casi ya no lograba moverse y tenía fiebre todos los días. Justo el 21 de diciembre del 2012, llegó un llamado telefónico del Hospital Monaldi de Nápoles que nos informaba el resultado de la PET a la cual mi marido se había sometido: era un diagnóstico terrible, se trataba de linfoma. Mi sentí desesperada: era demasiado para él que había sufrido tanto y hubiera sido feliz de estar en su lugar. Traté inmediatamente de esconder el dolor porque no quería dar a mi marido y a mi hijo una preocupación más. Todo esto ocurrió hasta una mañana en la que me encontré con Sor Tecla.

Por casualidad cayó en mis manos una imagen, en la cual había una frase que me recordaba que Dios es Padre y por lo tanto, inmediatamente me puse ante el y recé como nunca había hecho antes. Sentía físicamente a Sor Tecla que me sostenía, sentía que ella oraba con nosotros y por nosotros: estaba segura que Sor Tecla me había puesto en las manos de Dios y tuve la certeza que mi marido se curaría, aún más, para mí, en aquel momento, ya lo era. Después de tanto tempo estaba serena y una sensación dulcísima me tomaba toda.

Comuniqué a mi marido este nuevo estado de ánimo y le confié la convicción de que pronto sería curado. Su reacción, en un primer momento, fue la de invitarme a estar con los pies en la tierra. Pero yo lo incité con fuerza a rezar por su curación. Él comenzó a hacerlo con convicción.

Los días difíciles no faltaron: en las semanas siguientes otros exámenes confirmaron el diagnóstico. Después, justo en la fase más difícil, mientras mi marido estaba hospitalizado en Nápoles, se sintió mejor y los exámenes confirmaron que misteriosamente, “sin explicación”, como dijeron los médicos, el linfoma había desaparecido.

Mi marido y yo estamos seguros de haber experimentado en aquel advenimiento la mano misericordiosa del Señor por intercesión de sor Tecla. Mientras tanto mi amistad, nuestra amistad con sor Tecla aumentaba.

Deseo subrayar que lo que hemos vivido ha sido sobre todo una experiencia interior que nos ha permitido estar, radicados en la oración, cada vez más cercanos al Señor, a su amor».

El marido, el señor Timoteo, añade:

No logro expresar completamente la sorpresa; la alegría inesperada, ha llegado justo en uno de los momentos más oscuros y difíciles de la enfermedad, cuando, con un cierto desconcierto, los médicos nos dijeron: «los linfomas abdominales han desaparecido y no sabemos cómo explicarlos». En aquel momento comprendimos que, lo que nos había ocurrido, había sido un verdadero camino de crecimiento espiritual que con la ayuda de sor Tecla, atravesamos un camino de pruebas y de dolor, que nos ha ayudado a experimentar la misericordia de Dios.

Nos unimos a esta familia para agradecer la misericordia del Padre y seguir suplicando a Maestra Tecla por cada necesidad de la Iglesia y del mundo.