Por qué el título de “Cofundadora” de las FSP?

“Cofundadora” es el título que desde el Capítulo especial (1969) se utiliza para definir a Maestra Tecla (cf. Documentos Capitulares, Constituciones, etc.) y es el título oficial utilizado en la Causa de Beatificación desde el año 1967. Aún en vida de don Alberione, el Postulador general don Stefano Lamera escribía:

M. Tecla no sólo fue Superiora general y Cofundadora de las Hijas de San Pablo, sino verdadera madre para cada una de sus Hijas y para toda la Familia Paulina. De hecho ayudó con el consejo, la oración y la obra: Sacerdotes, Clérigos y alumnos de la SSP. Pero sobre todo estuvo cerca de las Hermanas Pías Discípulas en su delicado inicio y en los primeros desarrollos. Igualmente hizo para las Hermanas Pastorcitas, las Hermanas Regina Apostolorum y los Institutos seculares paulinos. Todas las Congregaciones Paulinas le deben inmenso reconocimiento porque a todas ellas llevó en su gran corazón de Madre y por todas se sacrificó, sin calcular nunca el don de sí1.

Las Actas del Proceso de Beatificación confirman la legitimidad de este título y aún más, en la Positio super virtutibus de 1988, fueron contestadas por el Relator de la Causa, las afirmaciones de una Hija de San Pablo que no consideraba que Maestra Tecla se pudiese denominar Cofundadora:

Cofundadora (cf. Enciclopedia Católica) es aquella que ha tenido una parte relevante en la ejecución de cuanto el Fundador ha realizado. Y Maestra Tecla, desde el inicio, ha tenido esta parte importante, colaborando substancialmente con el Fundador en la formación de las religiosas, en el desarrollo de la Congregación, en la preparación de las Constituciones y en todos los actos de la misma, desde 1922 a 1964.

En el Congreso para el examen de la heroicidad de las virtudes, todos los Teólogos se refirieron a ella como Cofundadora y al sintetizar las diversas intervenciones, el Relator general la define:

Gran mujer, una perfecta religiosa, una Cofundadora iluminada, abierta a las necesidades de nuestros días, pero humilde y fiel ejecutora de la voluntad divina, que durante la vida ha tratado siempre y sólo de expandir la gloria del Señor y conquistar el bien de las almas.

 

En el Capítulo Especial

Las participantes en el Capítulo especial que en su mayoría habían compartido los inicios de la Congregación, afirmaban:

La Primera Maestra fue una fidelísima ejecutora de una parte muy importante de cuanto el Fundador ha concebido para las FSP. Nosotras, FSP que hemos vivido con la Primera Maestra, podemos testimoniar que ella fue una ejecutora muy fiel. En los inicios no se podía ver con claridad; la Iglesia no había dado todavía su imprimatur a la Congregación y los medios de la comunicación social no estaban en la luz en la que hoy se ven después del Vaticano II. No era tan fácil hacer lo que el Fundador concebía. Sin embargo, la Primera Maestra ejecutaba, no ciegamente, sino inteligentemente, tratando de poner en marcha las iniciativas que partían de la mente del Primer Maestro. Por lo tanto se puede dar con una cierta seguridad el título de “cofundadora” de las FSP a la Primera Maestra Tecla (proposición pasada con votación plena: 80 sí).

En muchas ocasiones, don Alberione ha destacado el rol de Maestra Tecla. El 11 de enero de 1925, en una reunión de Consejo, aclaró: «El Señor Teólogo al inicio de la Casa, tenía la dirección, ahora es el consejero, y lo que se pide a él, lo sepa también la Maestra».

Con motivo del quincuagésimo aniversario de sacerdocio, afirmaba: «He orado por todas; sé que en todas partes se sigue a la Primera Maestra y eso es todo. Y de hecho es el camino de la santificación y del apostolado. Después, todos nos reuniremos en el paraíso.

 

«Cosas grandes… hechas con el estilo de Dios»

Es significativo el testimonio de Sor Assunta Bassi que ha compartido con Maestra Tecla casi cuarenta años de vida: Durante 48 años guió la Congregación y fue capaz de consolidar a miembros y comunidades con un fuerte sentido de pertenencia. Fue el alma de la organización y del apostolado.

Dio amplio espacio al progreso de las iniciativas, pero al mismo tiempo estaba atenta, y si era necesario, llamaba la atención sobre los principios esenciales. Su vida podría definirse fidelidad. Mujer fiel a Dios y a la vocación. En la espontaneidad y sencillez ha dejado que Dios actuara en ella y por medio de ella, cosas grandes. Cosas grandes, que nosotras hemos visto sin darnos cuenta que eran grandes, porque eran hechas con el estilo de Dios.


1  Romana, Canonizationis Servae Dei Thecla Merlo. Roma 1967