¡Narro de mí, para narrar de ella!

Entré en la Congregación en Roma, a la edad de 11 años, el 4 de noviembre del Año santo 1933. Después de haber hecho con mis familiares la última visita al cementerio para saludar a mamá con corazón hecho pedazos que, no sé por cuales misteriosas complicancias, ha dado la vida por mí. No sabía quiénes eran las hermanas y nunca vi a ninguna fuera de mi hermana, sor M. Irene, …