Carta a Hna. Tecla

Me pidieron escribir un artículo sobre la Venerable Tecla Merlo. En realidad, debía ser un testimonio. La propuesta la acepté porque me era difícil rechazarla. Pero cuando comencé a pensar qué escribir, me di cuenta que no podía crear un testimonio, porque a la Hna. Tecla, la conozco, solo por lo que he leído o por las historias que cuentan. En un testimonio se debe describir la experiencia precisa del contacto con la persona y yo no lo tuve con ella. Pensé ¡Esto será un problema!

Finalmente, se me ocurrió escribir una carta. ¿Por qué no? Una carta dirigida a una persona le permite cultivar una relación. ¿Es para un artículo – testimonio, una buena idea? Sí, ¡para mí la carta es una buena solución!

¿Pero cómo iniciar? El tono oficial, no me gusta, porque no escribo para la Institución. Tampoco es adecuado, el uso de palabras con demasiada familiaridad. Un tono más personal indica una estrecha relación y yo podría establecerla con Hna. Tecla.

La carta debería iniciar con una expresión de cortesía al destinatario. ¿Qué palabra usar?

Como vivo en la comunidad de vía Alessandro Severo a Roma, voy a menudo a la Sottocripta del Santuario Regina degli Apostoli, donde se encuentra la tumba de Tecla, pensé hablarlo directamente con la interesada y escribirle, buscando ayuda en Padre Alberione. Empiezo a escribir algunas de sus expresiones.

«Buena Hija de San Pablo, Buena Maestra, Excelente Hija de San Pablo, Reverenda Maestra, Señora Primera Maestra, Buena Primera Maestra… pero ninguna de estas frases me parece idónea o adecuada… (Espero que el Fundador no se ofenda). Él, te conocía personalmente, te ha formado, colaboraba contigo, tenían muchas experiencias en común. Yo me encuentro en una situación completamente diversa.

Escribir a alguien, implica pensarlo como una persona viva, que lee el contenido de la carta personalmente y puede responderte. Escribir una carta acorta la distancia, porque el destinatario parece más cercano, más presente en la relación, respecto a cuándo me dirijo en oración y permanece como representante del cielo. Por supuesto, no entiendo decir que la oración no sea importante y que no pueda construir una relación.

La carta, que no es un documento oficial, contiene las experiencias y pensamientos que está compartiendo, el autor del texto. Es un modo para construir un vínculo. Da esperanza de ser escuchado y despierta el deseo de recibir una respuesta, en un tono también personal y no oficial.

Se me acaba de venir a la mente un pensamiento. En alguna parte leí que tú Maestra Tecla, tenías un corazón de madre. Interesante resaltar que este es el primer pensamiento que me surge cuando pienso en ti. Así es que, puedo dirigirme a ti de esta manera.

¡Querida Hna Tecla, que tienes el corazón de madre!

Muéstrame algún signo de tu presencia en mi vida y quizás también hacer alguna intervención milagrosa… Pero tú permaneces en silencio. Mi petición no tiene respuesta. ¿Por qué deberías hacer algo según mi voluntad?

Intenté convencerte que te interesaba, porque cada gracia sería útil para la causa de tu beatificación. Misteriosamente sonríes desde la foto de tu tumba, como la Mona Lisa, en el cuadro de Leonardo da Vinci. Maravillas, inspiraciones sobrenaturales, exaltaciones místicas… jamás han sido mi especialidad.

Al respecto, casi no he tenido ninguna experiencia. Tú silencio, aunque algo inexplicable, para mí no es una sorpresa.

¡Tú tienes el corazón de madre!»
[El resto de la carta debe ser conocido solo por el destinatario]

Padre Bogusław Zeman, ssp